Dieta Detox, Clean 9. Día 5

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ENSALADA-DE-RUCULA

Al sonar el despertador esta mañana me quedé, como suelo hacer, un ratito más, despierta pero con los ojos cerrados. Según mi costumbre, lo primero que he hecho es un repaso de mis sueños. Sueños ligeros de una casa donde me llevaban que tenía una azotea preciosa, que pertenecía a varias familias y que iban a heredar cuando se muriera una abuela que estaba muy enferma. ¿De dónde le vienen al inconsciente todas esas informaciones? Yo alucino. De cualquier forma, me encantan las terrazas y las azoteas. Y mi sueño es vivir en un ático, así que ha sido un placer pasar la noche por ahí.

Dicho sea de paso, me encanta dormir. Me encanta entregarme al descanso, a un tiempo donde no hay que hacer nada, no hay que mirar las cuentas del banco ni pagar facturas, un lugar donde solo hay paz, reposo, entrega, es el no-tiempo. Lo pienso cada noche cuando me voy a acostar: ¡qué maravilla dormir!  Antes no me pasaba, pensaba que dormir era una pérdida de tiempo, o lo que es lo mismo, de vida, pero ahora es diferente. Lo disfruto como un auténtico regalo. ¡Y es que duermo tan bien…!

Lo siguiente, hacer un repaso de mi cuerpo: todo en orden, no duele nada, lo siento ligero. Y en este repaso matinal, se me ha ocurrido pensar que mi pensamiento también se está limpiando. Está claro y liviano. Noto que mi cabeza está más serena y mi pensamiento también. Los pensamientos que tengo son alegres, ligeros y me hacen sentir muy bien conmigo misma y con el mundo.

Mi rutina de duermevela acaba haciendo Hoponopono, repitiendo mentalmente estas palabras sanadoras que uno no se las dice a nadie, sino a sí mismo: gracias, te amo, lo siento, por favor perdóname… Así he estado hasta que a las 7.20h he puesto el primer pie sobre el suelo.

Hoy toca día de medidas:  He perdido 800 gr.; he bajado 1,5 cm. de muslo;  0,5 de pecho;  0,5 de cadera y mi índice BMI ha bajado a 18,5. Estoy perdiendo de donde me sobra grasa, que es sobre todo muslo y cadera. ¡Genial! Es una alegría, sin embargo la mayor alegría es que me siento limpia y con energía para comerme el mundo.

En general, cuando uno piensa mucho en algo es porque carece de ello. Esto también se nota en los temas de conversación de las personas. Una persona que tiene poco dinero no hace más que hablar de dinero, y una persona con poco sexo no hace más que hablar del tema. Y lo mismo ocurre con la comida: solemos hablar –o pensar- en ella solo cuando tenemos hambre.

Pues yo ni hablo ni pienso en comida. Sencillamente no tengo hambre. Me siento bien, ligera, contenta, animada y concentrada en todos mis proyectos y asuntos, y no me acuerdo de la comida. Otro día fácil y de éxito.

Del tercer al noveno día todos son iguales: aloe, complementos, por la mañana y noche batido y a mediodía comida ligera. Hoy tomé ensalada de rúcula. ¡Qué sabor tan especial tienen esas hojas! Una mezcla entre el amargo de la clorofila y un poquito picante. ¡Me encanta! Le puse tomatitos cherry, pipas de calabaza y endivia.  Y de postre, un puñadito de almendras crudas.

Mi energía va en aumento día a día. Hoy me he sentido especialmente de buen humor y viendo lo positivo de los demás (al contrario de esos días pesados que me pongo gruñona e irritable). Creo que mi agaporny lo nota porque él también ha estado más tranquilo y ha comido mejor que otros días.

La tarde ha acabado de una forma que no podría haber imaginado al comunicarme una amiga mía “la peor noticia que me podría dar” y es que su hija ha muerto de repente, sin esperarlo, sola en su casa. Literalmente se me ha helado la sangre y me ha entrado un frío enorme.  Una frase zen ha venido a mi cabeza: “Entrena tu paz interior, para que te proteja de la desgracia repentina”. La sorpresa, la pena y el duelo también hay que metabolizarlo y limpiarlo. Que esta criatura encuentre la luz para adentrarse en su próxima aventura. Este cuerpo es solo un vestido, y hay seres grandes  a los que se les queda pequeño muy temprano.  Hoy mis rezos son para ella y su maravillosa familia.

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